CONCEPTOS TEÓRICOS

El enfoque sistémico es un marco conceptual que busca comprender los fenómenos a través del análisis de las interacciones y relaciones entre las partes que componen un sistema (Ferreras, 2020). Este enfoque reconoce que un sistema no puede entenderse completamente al examinar cada una de sus partes de forma individual, sino que requiere comprender cómo estas partes interactúan entre sí y cómo contribuyen al funcionamiento global del sistema, “como la complejidad dinámica, las variables estructurales, la función trascendente de la innovación y la integración de los sistemas como elementos de primera importancia” (Erazo, 2015, p. 248).

 En el enfoque sistémico, un sistema puede ser cualquier conjunto de elementos interrelacionados que forman una totalidad organizada, el enfoque sistémico en psicología también se conoce con el nombre de terapia familiar sistémica, gracias a que su evolución ha tenido lugar, principalmente, en el campo de la terapia con familias (Garibay, 2013). Entonces, la clave del enfoque sistémico es que se enfoca en las relaciones entre las partes y en cómo estas relaciones generan propiedades emergentes que no pueden ser explicadas por las partes individuales por separado, en este caso, desde el ámbito familiar.

 Una característica fundamental del enfoque sistémico es la idea de retroalimentación, donde los cambios en una parte del sistema pueden tener efectos en otras partes del sistema, lo que a su vez puede influir en la primera parte: “En relación con los sistemas vivos la retroalimentación se refiere a la capacidad de los sistemas de recoger la información de su actuación en la medida que esta está ocurriendo y en función de esa información movilizar procesos de ajuste” (Vital et al. 2015, p. 41). Esto crea un ciclo continuo de interacciones que pueden dar lugar a comportamientos no lineales y a veces impredecibles en el sistema.

 Otro concepto importante dentro del enfoque sistémico es el de la jerarquía de necesidades, que reconoce que los sistemas pueden estar unidos dentro de otros sistemas más grandes, formando una estructura jerárquica. De acuerdo con Vital et al. (2015), esta jerarquía va “desde los niveles biológicos primitivos hasta el proceso de crecimiento personal, denominado autorrealización, al satisfacer de manera progresiva cada una de las necesidades humanas” (p. 36). Por ejemplo, las células forman tejidos, los tejidos forman órganos, los órganos forman sistemas de órganos y así sucesivamente.

 Además, el enfoque sistémico también considera la noción de equifinalidad, el cual “incluye la idea de que un sistema puede alcanzar un estado final partiendo de distintas circunstancias iniciales” (Vital et al. 2015, p. 44). Esto sugiere que un mismo resultado puede ser alcanzado desde diferentes condiciones iniciales o mediante diferentes procesos. Esto implica que no hay una única forma de llegar a un resultado determinado en un sistema dado, lo que refleja la flexibilidad y la adaptabilidad inherentes a los sistemas.

En conclusión, el enfoque sistémico proporciona un marco teórico poderoso para comprender la complejidad de los sistemas en diversos contextos, desde la biología y la ecología hasta la sociología y la gestión empresarial. Al centrarse en las interacciones y relaciones entre las partes de un sistema, este enfoque nos permite entender mejor cómo funcionan los sistemas en su totalidad y cómo pueden cambiar con el tiempo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario